Hijas mías son tan hermosas,son tan reales,buenas. Me siento con un gran orgullo de como son,siempre les digo a las dos que ese amor de hermanas es único y me encanta verlas juntas,verlas sonreír siempre.
Mis bebotitas de mamá hemos pasado tantas cosas de la vida,pero nunca nos venció siempre salimos adelante las tres y me dan esa fuerza de nunca caer.
Nunca tuve miedo de nada siempre traté de día a día convertir la vida en una sonrisa que por mas caídas, había que ponerse de pie y seguir.
Así era la vida y así es la vida. Amo hablarles,amo aconsejarlas y me gusta saber que me escuchan. Sé que no tenemos el oro del mundo,sé que no tuvieron la mejor muñeca pero tuvieron las dos un gran corazón de decirme “mamá esa muñeca no importa que sea la más grande o la más cara con lo que nos das nos conformamos”. Esas palabras llegan al alma y te hacen sentir fuerte porque son tan educaditas,tan buenas de corazón,leales con códigos que hoy en día no existen pero ustedes si siguen teniéndolos esos son mis consejos: que por más que no tengan lo que deseen se lucha para conseguirlo.
Que no tienen que ser envidiosas porque la vida cada uno tiene lo que logró o lo que la vida le va dando,a ser buenas por más que haya gente mala,siempre nos vamos a tocar con gente así y siempre hay que tener cuidado con las personas y nunca lastimar a nadie porque siempre en esta vida se da vuelta.
Amadas hijas,ese amor de hermanas que están pendiente de cada una,que saben hablar y comunicarse es hermoso para mí,me hace sentirme orgullosa de como son,comparten todo sea hasta un alfajor.
Micaela,Martina ser mamá y papá me hace sentir una guerrera que nunca bajaría los brazos por nada del mundo. Somos las tres unidas compañeras y digo ser mamá y papá se puede. Nunca tuve miedo a nada o nunca pensé en no poder,amo verlas sonreír,amo verlas feliz son lo más grande mis amadas hijas. Gracias por estar siempre y gracias por confiar en mí. Son únicas,son mi tesoro y por el cual siempre lucharé. Gracias Mica y Marti por ser mis amadas hijas.
